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Volumen 78 N°1/ Abril 2026

Segundas víctimas: El impacto invisible del ejercicio médico

Más allá del desenlace clínico, el impacto emocional en el personal sanitario revela la urgencia de transitar hacia protocolos de soporte y seguridad institucional.

Martes 21 de abril de 2026

Por Patricio Alegre, periodista FALMED.

En el imaginario colectivo, el médico es una figura de infalibilidad. Sin embargo, bajo el delantal blanco late la misma vulnerabilidad que en el paciente. Cuando ocurre un evento adverso o un resultado inesperado, se despliega una tragedia de tres dimensiones que el sistema de salud a menudo ignora: la del paciente (víctima primaria), la del profesional (segunda víctima) y la de la institución (tercera víctima).

El fenómeno de la “Segunda Víctima” no es una justificación, sino una realidad neurobiológica que, de no ser gestionada, destruye el sistema de cuidados desde adentro, fomentando el silencio y el miedo.

La visión de FALMED

En este mismo sentido, el presidente de FALMED, el Dr. Jaime Sepúlveda, ha asegurado en publicaciones de nuestra Fundación, que comprender la carga emocional tras un evento adverso es una problemática que requiere un abordaje profundo y un análisis multifactorial. “Debemos aceptar la falibilidad de la organización. Somos seres humanos. Es necesario compartir experiencias para generar aprendizajes y propender a que las acciones médicas sean cada vez más seguras”, afirma.

Asimismo, el Dr. Sepúlveda enfatiza que “como Fundación nos preocupa y motiva mantener la alegría de realizar nuestro trabajo con dedicación y responsabilidad, tomando decisiones con seguridad y confianza, ya que, de lo contrario avanzamos inexorablemente a una medicina defensiva, que no apunta al beneficio del paciente, sino a evitar denuncias. Y con ello perdemos todos”.

Nacimiento de un concepto: El fin del silencio

Hasta el año 2000, los incidentes clínicos se trataban exclusivamente como problemas legales. Todo cambió cuando el Dr. Albert Wu, de la Universidad Johns Hopkins, publicó en el British Medical Journal: “Medical error: the second victim. The doctor who makes the mistake needs help too” (“Error médico: la segunda víctima. El médico que comete el error también necesita ayuda.”).

Wu identificó que la medicina posee una “cultura de la perfección” que no deja espacio para la humanidad. Según su tesis, ante un evento adverso, el facultativo experimenta una autorecriminación comparable a un trauma físico severo. El sistema, enfocado en buscar un culpable individual para “limpiar” su reputación, abandona al profesional en su momento más frágil. Wu advirtió que un médico traumatizado es un riesgo para futuros pacientes: la ansiedad crónica y la pérdida de autoconfianza degradan el juicio clínico. El apoyo a estos profesionales no es caridad, sino un pilar de la Seguridad del Paciente.

La ruta de la recuperación

La Dra. Susan Scott, investigadora de la Universidad de Missouri, diseñó la solución operativa al comprender que el médico no necesita solo terapia convencional, sino una estructura de apoyo institucional entre pares. Scott mapeó las Seis Etapas de la Segunda Víctima:

1. Caos y Respuesta: El shock inmediato mientras se sigue operando.
2. Intrusiones: Flashbacks, pesadillas y ansiedad recurrente.
3. Restauración de la Integridad: La búsqueda de validación profesional.
4. Soportar la Inquisición: El enfrentamiento a comités de ética y auditorías.
5. Obtención de Ayuda: El punto de inflexión hacia el apoyo especializado.
6. El Resultado Final: El médico decide si sobrevive con una herida crónica, si abandona la práctica clínica (drop out) o si logra la resiliencia (thriving).

El aislamiento institucional

La “Tercera Víctima” (la institución) suele activar un mecanismo de autodefensa instintivo: el aislamiento del médico. A través de sumarios e investigaciones, el centro de salud busca demostrar una “falla individual” para omitir deficiencias sistémicas, como falta de personal o fatiga. Este entorno hostil elimina la posibilidad de aprendizaje organizacional y empuja al médico hacia un aislamiento defensivo.

Judicialización y “Pena de Banquillo”

En Chile, este fenómeno se agrava por una judicialización creciente. Datos de FALMED indican que la institución recibe más de 1.000 ingresos anuales. Sin embargo, en el 99% de los juicios no se logra comprobar responsabilidad médica, gracias a una defensa técnica especializada.

Pese a estos números favorables, el proceso judicial promedio se extiende entre 4 y 7 años. Durante este periodo, el profesional vive la “Pena de Banquillo”: un desgaste psicológico y estigmatización social que la victoria en tribunales no repara. En el sector público, el sumario administrativo y la suspensión preventiva actúan como una condena anticipada, retirando al médico de su red de apoyo cuando el estrés es más tóxico.

El costo de la Medicina Defensiva

El miedo al litigio ha transformado la práctica clínica en “Medicina Defensiva”: solicitud de exámenes innecesarios o derivación de casos de alto riesgo para “blindar” la ficha clínica. Esto encarece el sistema y deshumaniza el trato; el paciente deja de ser una persona para convertirse en un potencial demandante. La desconfianza mutua se vuelve el estándar, erosionando la vocación bajo el peso de una burocracia que busca responsables antes que soluciones.

Hacia una “Cultura Justa”

La solución radica en cambiar el paradigma de la culpa por el de la Cultura Justa, reconociendo que la mayoría de los incidentes son fallas del sistema. Protocolos de “Open Disclosure” (Comunicación Abierta) permiten que la institución asuma el evento, ofrezca disculpas y repare el daño sin destruir al médico.

Modelos internacionales exitosos demuestran este cambio:

Estados Unidos (U. de Michigan): La política de comunicación abierta redujo las demandas en un 36% y los costos de defensa en un 50%.

Reino Unido (NHS): Su “Guía de Cultura Justa” aumentó en un 20% el reporte de errores sin daño, permitiendo corregir fallas preventivamente.

Dinamarca y Australia: Implementan sistemas de compensación “sin culpa” y leyes de disculpa que protegen legalmente al profesional, permitiendo una sanación humana mutua.

Cuidar al cuidador

El cuestionamiento médico es ineludible en una profesión de alto riesgo, pero la respuesta institucional determinará el futuro de la medicina. La defensa técnica de FALMED asegura que la verdad jurídica prevalezca, pero el sistema sigue fallando en la protección humana.
Como señaló Albert Wu, la respuesta al evento adverso determina si el médico se convierte en un experto más sabio o en una víctima permanente. Ignorar a la segunda víctima es perpetuar una medicina de miedo. Apoyarla es avanzar hacia una salud más humana, honesta y segura para la sociedad.

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