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Vida Médica Vol. 71 N° 3

Practiquemos valores éticos en las relaciones entre médicos, pacientes e instituciones

Los profesionales de la salud se encuentran cotidianamente con problemas complejos y deben preguntarse cuál es el camino más correcto para resolverlos. De esta forma, se interrogan acerca de lo ético y cómo “hacer bien lo que hay que hacer”.

Distintos autores coinciden en que la ética se refiere al estudio de la moral y de la acción humana, definiendo conductas a través de las sentencias éticas: declaraciones morales cuyas afirmaciones indican lo que es bueno, malo, obligatorio o permitido, en lo referente a una acción o a una decisión. En este ejercicio de determinación de conductas, la ética ha ido acumulando, a lo largo de los años, preguntas, problemas y respuestas, proponiendo alternativas de solución.

"Hay una deliberación que es mucho más democrática, mucho más horizontal, y donde muchas veces el médico tiene que aceptar que el paciente rechace una terapia."

Dra. Anamaría Arriagada U., Académica de Universidad de Chile.

ÉTICA EN LAS INSTITUCIONES DE SALUD


Los profesionales médicos se encuentran cotidianamente con interrogantes sobre cómo actuar correctamente, respondiendo primero si el problema tiene solución y cuál es la mejor forma para alcanzar respuestas satisfactorias. Estos dilemas son la antesala a muchos conflictos éticos, intensificados por el progreso de las tecnologías en salud, como por ejemplo la sustitución de órganos por maquinarias, diálisis, ventilación mecánica, refrigeración, alimentación parental, por mencionar determinados avances técnicos.


Algunos de estos dilemas más complejos se presentan, por ejemplo, en el nuevo concepto de muerte encefálica y el tiempo que deben permanecer los pacientes en las Unidades de Cuidados Intensivos. Ante este tipo de cuestionamientos éticos, varios investigadores advierten de la necesidad de preguntarse: ¿se debe hacer todo lo que se puede?, ¿son previsibles las consecuencias?, ¿quién debe tomar esas decisiones: el médico, el paciente o su familia? En el actual escenario, estas interrogantes adquieren mayor complejidad, frente a una reivindicación de los derechos de los enfermos, un reconocimiento a la autonomía de los pacientes y un mayor protagonismo de éstos en la toma de decisiones.

ÉTICA EN LAS INSTITUCIONES DE SALUD

"El médico debe preocuparse mucho de atender bien al paciente, de mirarlo, fundamentalmente conversar con él (…) Es la única manera que pueda verlo de una manera integral, no solamente en lo físico sino también en lo mental."


- Dr. Óscar Román A., Profesor titular de la Universidad de Chile.
ÉTICA EN LA RELACIÓN MÉDICO PACIENTE

Instalar la necesidad de un desempeño ético en la atención médica como un valor destacado, de acuerdo a lo ya señalado, resulta un desafío prioritario. Sin embargo, en empresas de un elevado número de miembros -como las instituciones de salud- esta tarea encierra dificultades, y lo más probable es que no se aborde institucionalmente, o sólo se responda de manera retórica.

La Dra. Paula Bedregal, médica de la Pontificia Universidad Católica de Chile, especialista en Salud Pública y Medicina Familiar del Niño, estima que los aspectos organizacionales de las instituciones de salud son fundamentales para que la ética vaya de la mano de la buena medicina. Según lo que ella ha estudiado, para mejorar la calidad ética de la práctica médica al interior de las organizaciones de salud, es necesario explicitar -dentro del proceso de planificación estratégica- el “valor ético” como parte de los valores institucionales.

¿Cómo se hace esto? A su juicio, existen varias formas. Por ejemplo, dando a conocer en forma pública y explícita los valores que la organización sostenga y señalando cómo se materializan, es decir, cómo se encarnan en una práctica.

“En Chile, tenemos que avanzar más en este aspecto, especialmente en transformar esta opción valórica en códigos de ética como prácticas que sean realizables. Es decir, hacer explícitas las prácticas consecuentes con una perspectiva ética”, afirma.

ÉTICA EN LA RELACIÓN MÉDICO PACIENTE

La medicina avanza a reconocer que la autonomía, si bien es un elemento importante, no es el único. Lo fundamental es el modo de vinculación con los pacientes.

Dra. Paula Bedregal G., Académica de la Universidad Católica de Chile.


De la misma forma en que se ha destacado la necesidad de hacer explícito el componente ético dentro de los valores institucionales y su expresión en prácticas concretas, en la relación médico paciente, base de la atención de salud, la ética también debe estar presente de manera explícita y práctica. Es fundamental considerar que el desarrollo de los conocimientos, los procedimientos y la tecnología médica han derivado en un aumento en las expectativas de vida. Los avances científicos y tecnológicos que han permitido que dichas intervenciones sean cada vez más exitosas conllevan que el médico se plantee nuevos desafíos con sus pacientes.

Un ejemplo de cómo poner en práctica la ética en la relación médico paciente se expresa en el artículo 10 de la Ley 20.584, que regula los derechos y deberes de las personas en relación a su atención de salud, la cual entró en vigencia el 1 de octubre de 2012. Dicho artículo señala que toda persona tiene derecho: “a ser informada, en forma oportuna y comprensible, por parte del médico u otro profesional tratante, acerca del estado de su salud, del posible diagnóstico de su enfermedad, de las alternativas de tratamiento disponibles para su recuperación y de los riesgos que ello puede representar, así como del pronóstico esperado, y del proceso previsible del post operatorio cuando procediere, de acuerdo con su edad y condición personal y emocional”.

¿Cómo se hace esto? A su juicio, existen varias formas. Por ejemplo, dando a conocer en forma pública y explícita los valores que la organización sostenga y señalando cómo se materializan, es decir, cómo se encarnan en una práctica.

“En Chile, tenemos que avanzar más en este aspecto, especialmente en transformar esta opción valórica en códigos de ética como prácticas que sean realizables. Es decir, hacer explícitas las prácticas consecuentes con una perspectiva ética”, afirma.

ÉTICA EN LA RELACIÓN MÉDICO PACIENTE

De la misma forma en que se ha destacado la necesidad de hacer explícito el componente ético dentro de los valores institucionales y su expresión en prácticas concretas, en la relación médico paciente, base de la atención de salud, la ética también debe estar presente de manera explícita y práctica. Es fundamental considerar que el desarrollo de los conocimientos, los procedimientos y la tecnología médica han derivado en un aumento en las expectativas de vida. Los avances científicos y tecnológicos que han permitido que dichas intervenciones sean cada vez más exitosas conllevan que el médico se plantee nuevos desafíos con sus pacientes.


Un ejemplo de cómo poner en práctica la ética en la relación médico paciente se expresa en el artículo 10 de la Ley 20.584, que regula los derechos y deberes de las personas en relación a su atención de salud, la cual entró en vigencia el 1 de octubre de 2012. Dicho artículo señala que toda persona tiene derecho: “a ser informada, en forma oportuna y comprensible, por parte del médico u otro profesional tratante, acerca del estado de su salud, del posible diagnóstico de su enfermedad, de las alternativas de tratamiento disponibles para su recuperación y de los riesgos que ello puede representar, así como del pronóstico esperado, y del proceso previsible del post operatorio cuando procediere, de acuerdo con su edad y condición personal y emocional”.


Para el Dr. Rolando Cantarutti, presidente del Tribunal de Ética del Consejo Regional La Serena, existen diferencias en cuanto al alcance del trabajo médico ya que “no es lo mismo lo que se puede con lo que se debe. El ensañamiento por salvar una vida que ya está perdida no tiene objeto. Uno sí podrá hacer lo que se debe por salvar la vida de una persona, pero no implica ponerse a prolongar el sufrimiento de un enfermo. Lo que hay que hacer es que lo que le queda de vida al paciente sea una buena vida, sin dolor, sin sufrimiento, ojalá sin conciencia de los problemas que se están creando”.


Respecto de este cambo en la relación médico paciente, la Dra. Bedregal agrega que: “este esquema vertical -llamado paternalista- en el cual el médico impone su punto de vista sobre el paciente, ha ido trasladándose a una forma en que se incorporan elementos de una relación más horizontal, que permite comprender en profundidad qué es lo que necesita el paciente. La medicina avanza a reconocer que la autonomía, si bien es un elemento importante, no es lo único. Lo fundamental es el modo de vinculación con los pacientes, el que debiese ser más horizontal y más abierto a escuchar sus necesidades y, por lo tanto, a aceptar que a veces (a los médicos) nos digan que no. Tenemos pacientes que están más informados, que están más alfabetizados en salud y, por ende, nosotros tenemos que ser garantes de que eso suceda”.

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