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Reforzando la comunicación de riesgo efectiva en pandemia

En el siguiente artículo, se recogen voces de distintos especialistas que analizan la necesidad de contar con una estrategia adecuada, con mensajes claros y voceros que cuenten con la confianza de la población.

Lunes 12 de julio de 2021

    

Por Paulo Muñoz, Patricio Alegre, periodistas Falmed.
La Organización Panamericana de la Salud (OPS) estableció la importancia de reforzar la Comunicación de Riesgo y Participación Comunitaria (CRPC), teniendo como propósito el cambio de comportamiento de la población frente a la pandemia de Covid-19. El éxito o fracaso  de la asimilación de los mensajes de autocuidado y medidas sanitarias adoptadas por la autoridad dependerá, por ejemplo, de cómo se comunica, quiénes lo hacen y la confianza de la misma población. 

El Dr. Gabriel Rada, presidente de la Fundación Epistemonikos y Director del Centro Evidencia de la Pontificia Universidad Católica de Chile (PUC), manifestó a Gaceta Falmed que la Comunicación de Riesgo es un área muy relevante para la atención de la pandemia, la cual se ha visto menos abordada por los equipos a cargo de atender esta contingencia sanitaria. 

“Es importante tener presente que debe existir consistencia, siendo fundamental que las medidas y los mensajes que van a transmitirse a población tengan ese carácter, evitando que lo que se dice hoy sea distinto de lo que se plantea en un mes más. Tiene que haber un hilo conductor que debe seguir a una estrategia y lo importante debe ser comunicado muy claramente y explicado con mucho detalle, señalando qué es lo que motiva los cambios”, argumentó.



CONFIANZA Y RECOMENDACIONES
La construcción de confianza con la ciudadanía emerge como un concepto relevante al momento de lograr una comunicación de riesgo eficiente. Sobre este punto, el Dr. Rada explicó que “la ciudadanía confía más en líderes que tengan que ver con el manejo de la pandemia, en particular con médicos que estén en la atención directa de pacientes afectados, siendo ellos, los que pueden generar mensajes más confiables, que por ejemplo, autoridades políticas, y con ello no hago mención al caso chileno, sino que es lo que se ha visto con mejores resultados en todo el mundo”.

En relación a lo planteado por el Dr. Rada, un grupo de cinco especialistas y doctores en Comunicación desmenuzaron la efectividad y falencias de las estrategias comunicativas adoptadas por la autoridad, en Radio ADN.

Uno de ellos es José Miguel Labrin, doctor en comunicación, cambio social y desarrollo de la Universidad Complutense de Madrid y académico de la Universidad de Chile. Para el especialista, según consignó el medio radial, “un tema importante es que hay un reconocimiento explícito, por parte incluso del mismo ministerio, de que la gestión de la comunicación de riesgo en su conjunto no ha sido del todo óptima y que ha habido brechas en cómo se ha gestionado el vínculo entre la información que entrega el aparato gubernamental, con las necesidades comunicacionales que pueda tener una población en una situación pandémica como la que estamos viviendo”.

Otra de las especialistas que entregó su análisis a Radio ADN, fue Carmen Paz Castro, experta en manejo de crisis y vicedecana de la Facultad de Arquitectura y Urbanismo de la Universidad de Chile, quien hizo una diferencia en la efectividad de la Comunicación de Riesgo al principio de la pandemia y lo ocurrido luego de un año en medio de un desgaste en la población.

“Pareciera que en la primera ola de la pandemia la comunicación fue más exitosa ya que la larga cuarentena fue respetada de mejor manera y todos aprendimos a vivir preocupados de la prevención del contagio. Sin embargo, hay que reconocer que el miedo a lo desconocido, la inexistencia de vacunas y otros factores de incertidumbre, aportaron al cumplimiento de las medidas que se iban tomando”, concluyó.

Un análisis interesante sobre la materia, realizó Sergio Godoy, doctor en comunicaciones de la Universidad de Westminster y académico de la UC. Consultado por Gaceta Falmed, sobre la evaluación de la Comunicación de Riesgo realizada durante la pandemia en Chile, dijo que “en términos comunicacionales ha faltado una capacidad de segmentar la población según distintas variables lo que incide en la predisposición de hacerle caso a la información entregada. No basta con hacer un mensaje indiferenciado para toda la masa porque la gente tiene distintos matices, distintas percepciones de riesgo, diferentes percepciones de autoeficacia, distintos niveles de educación y eso explica el que, en ocasiones, para un sector de la población, tiene más credibilidad un persona del espectáculo que un especialista en salud”.

En relación al rol que han jugado los medios de comunicación en esta materia y si han sido eficaces para crear conciencia en la población señaló que “yo creo que los medios que tienen una línea editorial han hecho una labor razonable de informar el problema y las acciones para contener la pandemia. Pero están los medios sociales y en ellos circulan muchas noticias falsas, a veces de manera inadvertida, pero en otras, hay actores interesados en instaurar agendas disruptivas, por ejemplo, los movimientos antivacunas. La OMS dijo que éstos eran una de las principales amenazas mundiales porque hacen circular mitos de que las vacunas hacen mal y mucha gente les cree, generando con esto una capa adicional de complejidad a una iniciativa de comunicación de riesgo”. 

Para el Dr. Rada, en tanto, en materia de medios de comunicación, hace falta no sólo mirar el día a día, sino que también, la estrategia que está detrás. 

“Todavía pareciera indicar que a nivel de medios de comunicación la mirada sigue estando centrada en los problemas, en buscar culpables, más que en analizar desde lo estratégico y desde la continuidad en el tiempo, cómo la estrategia general se va cumpliendo, los pronósticos que se hacen y no se cumplen. Por lo mismo, hoy es más importante fijarse en lo que uno podría esperar con la variante Delta, en base a lo que ha ocurrido en todo el resto del mundo, y cuestionarse si efectivamente podemos estar con tres casos o no en Chile, más que en si efectivamente algún paciente vinculado a la situación cumplió o no los protocolos y quien fue o no el culpable de eso”, detalló.

A la hora de entregar recomendaciones para una Comunicación de Riesgo exitosa, los especialistas explicaron que hay que diferenciar los mensajes según la sensibilidad de salud de la población. Se deben considerar factores como la percepción de riesgo y la percepción de autoeficacia, y eso hay que contrastarlo con elementos epidemiológicos concretos, es decir, probabilidad efectiva de que tú te contagies, por ejemplo, por el tipo de trabajo que haces.

Junto a ello se debe considerar que las vocerías tienen que ser consistentes, y una de las cosas que son fundamentales para que las crisis no exploten es evitarlas, escuchando un poco más. 

La descentralización de las medidas que se adopten también es fundamental, y para ello la comunicación de las mismas, deben considerar la pertinencia cultural y territorial, es decir, se debe reforzar una difusión de características locales.

Finalmente, pensar en un discurso de corresponsabilidad, de autocuidado, pero también de cuidado por otros, de involucrar a los ciudadanos también en la misma gestión de la pandemia. 



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